Mi formación en fotografía comenzó en la Escuela de Arte de Granada, pero el aprendizaje nunca ha dejado de suceder. Ha sido un recorrido de búsqueda constante, donde la práctica, la observación y el tiempo han ido transformando mi manera de mirar. Cada proyecto es una oportunidad para seguir explorando.
La fotografía apareció primero como una forma de mirar el mundo. Durante años trabajé desde una mirada documental, tratando de acercarme a la realidad y a las historias que contenía. Con el tiempo, esa necesidad cambió. Dejé de buscar respuestas para empezar a hacer espacio a la intuición, al silencio y a todo aquello que no siempre puede explicarse con palabras. Me interesa lo que permanece cuando la imagen deja de describir. Y es desde ahí desde donde hoy sigo trabajando.

